Cómo cambiarás el mundo

Cómo cambiarás el mundo
Cómo cambiarás el mundo

¿Quién no quiere cambiar el mundo?

Siento que cada uno de nosotros desea hacer cambios en el mundo. Queremos tener significado y vivir una vida que produce cambios.

¿Estoy tan solo proyectando mis sueños aquí?

El asunto es que cuando me involucro en algo, quiero que produzca un impacto profundo y perdurable. No solo eso, también quiero resultados inmediatos.

Los frutos que Jesús producía

Quiero que la gente produzca el efecto que Jesús provocó en Zaqueo.

Jesús tuvo una sola conversación con Zaqueo, y Zaqueo cambió su rumbo 180 grados. Lo que sea que Jesús le dijo, tuvo un tremendo impacto en él. Zaqueo se comprometió a repartir la mitad de su fortuna entre los pobres. Prometió que si había defraudado a alguien, le devolvería cuatro veces la cantidad que había robado. Zaqueo era recolector de impuestos, así que de seguro que había defraudado a alguien.

Me gustaría que mi labor provocase una reacción como esta en la mayoría de la gente con la que trabajo, no solo en una persona.

A fin de cuentas, es mi ego lo que impulsada este tipo de cosas. Quiero asegurarme de que el resultado de mi trabajo sea digno del esfuerzo que invierto. Quiero que me vean jugando un papel principal en cambiar el mundo.

Quiero ser validado y afirmado. Cierto que estas no son cosas perjudiciales que desear. Sin embargo,  si estas son las únicas razones que tengo para “cambiar el mundo”, ¿qué tipo de cambio estoy tratando de conseguir?

La dura verdad es esta ‒quizá más para mí que para ti‒ : no todos lograremos impactar a todo el mundo. La mayoría de nosotros no tenemos el poder, influencia, e ideas para impactar y cambiar al mundo entero.

No hay nada malo en esto. ¿Quién quiere este tipo de estrés?

Pero todos podemos lograr un cambio en la vida de alguien.

No seremos capaces de cambiar el mundo, pero podemos cambiar el mundo de una persona.

Una manera de hacerlo es comprometernos a servir a nuestra comunidad y a nuestros vecinos. Debemos ser una constante presencia invitadora. Debemos estar enraizados en nuestro vecindario, encarnando el amor, gracia y esperanza de Cristo.

Lo lograremos siendo gente que bendice.

¿Cómo es que bendecimos a alguien?

Cómo ser una bendición palpable

La bendición ha sido algo abstracto en las iglesias. Decimos: “que Dios bendiga su corazón” —modismo que sabemos no es una bendición. Decimos: “Bless you” o “Salud” cuando alguien estornuda. Decimos: “Tenga un día bendecido” o “Soy tan bendecido”, ¿pero qué quiere decir todo eso realmente?

Michael Frost aborda esta situación en el libro Suprise the World:

“He escuchado que parte de la etimología del verbo ‘bendecir’ es ‘dar fuerza al brazo de otra persona’… ¿Qué significa fortalecer el brazo de alguien? Cualquier cosa que alivie el peso que cargan en su vida. Cualquier cosa que los ayude a respirar con más comodidad. Cualquier cosa que levante sus espíritus o alivie su angustia”.

Esto es algo practicable, ¿cierto?

No cabe duda de que podemos fortalecer el brazo de otra persona.

¿Cómo podemos ayudar a que otro respire con más comodidad?

¿Cómo puedo hacer que la situación de una persona sea mejor que lo que era antes?

Lo grandioso de esto es que no tiene por qué ser algo tremendamente grande. Un carta por correo que trasmite inspiración. Un mensaje de texto de traiga ánimo. Llevar una cena a alguien. Juntarse para tomar café o alguna otra bebida. Llevar a alguien al aeropuerto. Invitar a comer. Escuchar con atención a una persona que habla de su situación. Ayudar con una bendición. Estar del todo presente y, a la vez, compartir alguna actividad entretenida. Ayudar a alguien a pagar el alquiler. La pregunta es: ¿Cómo puedo hacer que este momento ayude a mi prójimo?

Como dijo la Madre Teresa una vez: “No todos podemos hacer grandes cosas. Pero todos podemos hacer pequeñas cosas con un gran amor”.

De modo que, seguimos haciendo cosas (grandes y pequeñas) con gran amor, bendiciendo a la gente con la que nos encontramos. Es cierto que al actuar así no produciremos un gran cambio en el mundo, pero quizá seamos capaces de hacer un cambio en la vida de una persona.

Maya Angelou comparte su sabiduría: “He aprendido que la gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero jamás olvidarán cómo los hiciste sentir”.

Sigamos haciendo que la gente se sienta amada y bendecida. Que nuestras bendiciones sean menos abstractas y más tangibles.

En lugar de producir pensamientos elevados de cómo podremos cambiar el mundo, que sea nuestro fin ser productores de cambio de momento a momento: ¿Cómo puedo hacer un cambio en este momento? ¿Cómo puedo hacer que este momento sea mejor?

Que tu fe te siga guiando a ser una bendición a otros.

Joseph Yoo se mudó de la costa oeste para vivir feliz en Houston, Texas, con su esposa e hijo. Sirve en Mosaic Church, Houston. Visite josephyoo.com. 

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